Gritarle a un niño es tan dañino como pegarle por Andrea Petersen en The Wall Street Journal

FUENTE: Dow Jones 13 de sept. (Dow Jones) ­­

Los papás que les gritan a sus hijos adolescentes por su mal comportamiento pueden provocarles los mismos problemas que se generan cuando les pegan, incluyendo un mayor riesgo de que sufra depresiones y presente un comportamiento agresivo, de acuerdo a un nuevo estudio. Una buena y cálida relación con papá y mamá no protege a los adolescentes de los efectos negativos de los gritos, maldiciones o insultos dirigidos, como ocurre cuando se les llama holgazanes o estúpidos, que les profieren sus padres, de acuerdo al estudio.

El estudio, realizado por investigadores de University of Pittsburgh y University of Michigan, fue publicado en la página electrónica de la revista Child Development. Mientras que el darle de azotes a un niño se ha convertido en un tabú en muchas comunidades de Estados Unidos y otros países, el gritarles no implica el mismo estigma social. Efectivamente, los padres en ocasiones piensan que gritarles hará que sus vástagos los escuchen y se comporten mejor. No obstante, el estudio encontró que el resultado es diametralmente opuesto. “Gritarles no reduce o corrige su comportamiento problemático”, dijo Ming­Te Wang, profesora asistente de los departamentos de educación y psicología de University of Pittsburgh, y coautora del estudio “On the contrary, it makes it worse” (Por el contrario, lo empeora). Timothy Verduin, profesor asistente de psiquiatría infantil y adolescente del Child Study Center en el Langone Medical Center de New York University en Nueva York, y quien no estuvo involucrado en el estudio, dijo que los papás pueden disciplinar de manera efectiva a sus retoños al quitarles sus privilegios, como reducirles el tiempo que pasan viendo la televisión o las llaves de su auto. Sin embargo, añadió, “asegúrese de hacerlo sin usar un lenguaje que tenga un tono crítico, punitivo o peyorativo”, dijo el Dr. Verduin. “Las jóvenes se sienten más responsable de su comportamiento cuando son corregidos por alguien a quien respetan y admiran”. El estudio dio seguimiento a 976 familias que tenían ambos padres, evaluando a los niños a las edades de 13 y 14 años. Los investigadores les hicieron a los niños varias preguntas para evaluar sus problemas de comportamiento, síntomas de depresión y la calidez de la relación con sus padres. Los padres completaron las encuestas para evaluar el uso que hacían de la disciplina verbal áspera. Cuando los niños tenían 13 años, cerca de 45% de las madres y 42% de los padres participantes dijeron haber usado una disciplina verbal rigurosa con sus hijos durante el año anterior. Aquellos niños cuyos padres usaron elevados niveles de disciplina verbal, cuando sus hijos tenían 13 años, experimentaron mayores incrementos en sus problemas de comportamiento al año siguiente, incluyendo peleas con sus congéneres, problemas escolares y mentir frecuentemente, además de síntomas de depresión. Los incrementos fueron similares si los padres usaban una disciplina física, como empujarlos o darles de nalgadas. El grado de calidez de la relación padre-­hijo, fuera de los altercados normales, no redujo los efectos negativos de las disciplina verbal dura. El mal comportamiento de los jóvenes también provocó que los padres volvieran a incrementara el uso de las tácticas de disciplina verbal dura, encontró el estudio.

En cuanto a por qué puede resulta tan tóxico gritarles a los jóvenes adolescentes: “la adolescencia es un periodo muy sensible ya que es el periodo en el que (los jóvenes) están tratando de desarrollar su auto­identidad”, dijo la Dra. Wang. “Cuando uno les grita se ve afectada su auto­estima. Eso los hace sentir incapaces, inútiles y que no valen nada”. Traducido por Luis Felipe Cedillo Editado por Eduardo García

Wang, M. T., & Kenny, S. (2014). Longitudinal links between fathers’ and mothers’ harsh verbal discipline and adolescents’ conduct problems and depressive symptoms. Child Development, 85, 908-923.

En nuestra charla / taller “Los gritos no ayudan en la educación de los hijos” se abordan las alternativas a esta educación agresiva con diversas técnicas según su edad.

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