Ayuda terapéutica

Una relación que ayuda es aquella en la cual al menos una de las partes tiene la intención de promover el crecimiento, desarrollo, madurez y mejoramiento de la vida diaria, puede ser definida como una relación en la que una de las personas que forma parte de ella intenta que algo bueno se genere, más apreciación, más expresión o mayor uso funcional del talento interno de cada individuo.

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10 Características de una relación que ayuda.

Por ; Publicado 16/10/2015; En VideoBlog
 
 

Hipócrates atiende a un niño enfermo y su madre preocupada

Una relación que ayuda es aquella en la cual al menos una de las partes tiene la intención de promover el crecimiento, desarrollo, madurez y mejoramiento de la vida diaria, puede ser definida como una relación en la que una de las personas que forma parte de ella intenta que algo bueno se genere, más apreciación, más expresión o mayor uso funcional del talento interno de cada individuo.

Esta definición cubre un amplio rango de relaciones, padres-hijos, maestros-alumnos etc.

¿Pero cuáles son las características de esas relaciones de ayuda que realmente facilitan el crecimiento? y por otro lado, ¿es posible distinguir que hace una relación dañina, a pesar de que tenga la sincera intención de promover el crecimiento y desarrollo?.

Las características de las relaciones en las que se da la verdadera ayuda son las siguientes:

1. La confianza, no se trata de ser consistente, tenemos la creencia de que es la consistencia la que genera la confianza y tratamos de actuar siempre de la misma manera aunque internamente estemos sintiendo no-aceptación o algo negativo hacia el otro, no necesitamos ser consistentes si no congruentes y auténticos, la confianza se basa en la autenticidad y en la capacidad de trasmitir eso que realmente esta sucediendo en mi interior.
2. Saber comunicar con claridad, las habilidades de comunicación serán necesarias para aquellos que apuesten por el crecimiento en sus relaciones, cuando estoy experimentando una sensación de hastío hacia otra persona, pero no soy consciente de ello, mi comunicación contiene mensajes contradictorios. Cuando como padre, maestro, terapeuta, amigo etc, fallo al percibir que es lo que me está sucediendo, cuando no soy consciente de mis sentimientos entonces aparecen los problemas. Cuando reconozco y acepto mis propios sentimientos y los pongo encima de la mesa en la relación, entonces estoy creando una relación de ayuda.

3. Permitirme sentimientos positivos hacia el otro, no es fácil, sin darnos cuenta tememos estos sentimientos, tenemos miedo de mostrarlos pues nos hace sentir vulnerables y nos da miedo desilusionarnos con la confianza. Inconscientemente tendemos a crear distancias invisibles entre nosotros y los demás.

4. Sentirme independiente, si dependo del otro para sentirme bien o si los sentimientos del otro me afectan hasta tal punto que acabo sintiéndome  peor  que la otra persona, desde ahí no construiré jamás una relación de ayuda, cuando pueda sentir la fortaleza de ser una persona independiente entonces podré permitirme profundizar en el entendimiento y aceptación del otro.

5. Sentir seguridad en mi mismo para permitir al otro desarrollar su individualidad, nuestra propia seguridad es la que nos permitirá dejar de creer que el otro ha de seguir nuestros consejos para que le vaya bien, en cualquier caso lo más conveniente es ver que consejos le estoy dando y seguirlos yo mismo, cuando no hay seguridad en uno mismo tratamos de que sean los demás los que nos la den, y queremos que hagan todo aquello que nosotros no hacemos, en las relaciones padres e hijos es muy común.

6. Ser capaz de no juzgar los sentimientos y maneras de ser de los demás. Para que se de una relación de ayuda verdadera uno de los pasos más significativos es la capacidad de salirnos del juicio y aceptar al otro tal cual es, sin tratar de cambiarle a pesar de que su forma de ser no este de acuerdo con la mía, esta capacidad nos la da la práctica de la  escucha activa.

7. Aprender a aceptar los aspectos que no puedo aceptar del otro en mi mismo, todo aquello que nos duele tiene que ver con nosotros, por lo tanto si hay algo que realmente te molesta en los demás habrás de verlo, reconocerlo y aceptarlo en ti.

8. Ayudar sin amenazas, si no utilizo las amenazas externas estoy liberando al otro para que así pueda empezar a experimentar y afrontar sus sentimientos y conflictos internos que encuentre amenazadores para él.

9. Liberarlo de la evaluación ,  en el mundo en el que vivimos es prácticamente imposible la no evaluación todo esta catalogado como bueno, malo, listo, tonto, etc, las evaluaciones no sirven para el crecimiento personal, ni son parte de una relación de ayuda, cuando mas libre de juicios y evaluaciones este mi relación, esto permitirá a la otra persona alcanzar el punto donde ella reconozca que la clave de la evaluación, el centro de responsabilidad, reside en el mismo. Lo importante de su experiencia es la conclusión a la que uno mismo llega sin que ningún tipo de juicio externo pueda alterarla.

10. Aceptar al otro y su proceso, si de entrada me encuentro con otra persona a la cual he calificado de antemano como ignorante, inmaduro, neurótico o insoportable, cada uno de estos conceptos míos limita lo que él puede ser en la relación. Si yo lo acepto como una persona en proceso de transformación, entonces estoy haciendo lo posible para confirmar o hacer real estas posibilidades de crecimiento.